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La Ciudad de Tlaxcala jugo un papel muy importante en la historia de Mexico desde la conquista.

La Ciudad de Tlaxcala siempre sorprende a muchos de sus visitantes que al llegar se encuentran con un centro histórico amplio, limpio y con calles y avenidas bien trazadas que junto con la arquitectura virreinal de casas y edificaciones dan a la ciudad ese toque colonial.

Después de la conquista gracias a la unión de los tlaxcaltecas con los españoles para derrotar al imperio Azteca, Los españoles les prometieron  no destruir sus ciudades, lo cual cumplieron permitiendo que los tlaxcaltecas conservaran sus ciudades, sus nombres indigenas y su tradicional forma de gobierno por los 300 años del dominio español.

La Ciudad de Tlaxcala fue uno de los primeros lugares donde se construyeron arquitecturas coloniales. La iglesia más antigua de México construida en 1521 y los primeros monasterios construidos por los Franciscanos en 1524. Casi todos los municipios conservan la estructura colonial con iglesias, palacios municipales y plazas.

La Ciudad de Tlaxcala alberga con mucho orgullo un gran arte muralista.

En el Palacio de Gobierno se pueden admirar por horas, coloridos murales que muestran la historia de Tlaxcala. Son alrededor de 450 metros cuadrados que abarcan la historia de estas tierras desde la conquista hasta nuestros días. Una verdadera obra de arte mural que ningun visitante puede dejar pasar.

Murales en la Ciudad de Tlaxcala

La principal atracción turistica son las zonas arqueológicas de  Xochitécatl and Tizatlán.

 

Dentro del estado de Tlaxcala existen acerca de 1000 sitios arqueológicos y tan solo siete de ellos han sido excavados y abiertos al publico. Los principales sitios arqueológicos visitados turisticamente son Xochitécatl y Tizatlán.

Zonas arqueológicas de la ciudad de Tlaxcala

Entre lo mejor de su gastronomía se tienen los tacos de escamoles (larva de hormiga).

Tacos de escamotes Tlaxcala

Una parte de la gastronomia de Tlaxcala tiene una herencia prehispánica, los tacos de escamoles (larva de hormiga) son un platillo delicioso y exquisito que se prepara de la manera muy sencilla al freírlos con ajo, cebolla, epazote y mantequilla a fuego lento. Sirviéndolos con tortillas de maíz.

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